No es déjà vu. En 47 días, el norte de Sudamérica ha sufrido dos terremotos de energía colosal. Y no, no es mala suerte. Es la misma placa haciendo crack por dos lados distintos.
Lo que pasó: el 24J y el 10A

Venezuela, 24 de junio de 2026, 18:04 hora local. Lo que parecía un sismo fuerte se convirtió en pesadilla. Dos movimientos consecutivos de gran magnitud, M7,2 y M7,5, con epicentro sobre el eje San Felipe – Yumare – Montalbán (Yaracuy/Carabobo) y a 21 km al oeste de Morón. Profundidad: 13,2 km. Tipo: doblete.
El balance fue devastador. A los 7 días se contaban 2.295 muertos y más de 11.200 heridos, a los 14 días más de mil réplicas. La ONU desplegó más de 2.000 rescatistas de 27 países. La Guaira fue el estado más afectado, con 855 edificios dañados, 189 con colapso total, y la historia de Luli, la gata rescatada 23 días después en Catia La Mar.
El USGS corrigió el epicentro del M7,5 a 17 km al oeste de Catia La Mar, lo que explica por qué Caracas vio dos edificios colapsar. Se llegó a emitir amenaza de tsunami para Puerto Rico e Islas Vírgenes.
Colombia, 10 de agosto de 2026. Apenas 47 días después.
Sismo de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó: se sintió en gran parte de Colombia y también en Ecuador y Panamá, con epicentro en San José del Palmar a 82 km de profundidad.
El Servicio Geológico Colombiano precisó: M7,4, epicentro San José del Palmar, Chocó, profundidad aproximada de 103 km.
El resultado: Colombia declara desastre nacional, más de 100 muertos, cifra que subió a 111. Pereira, Manizales y Cali, las más golpeadas. El Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira quedó destrozado y Bogotá evacuó edificios altos. Se sintió desde Cali hasta Bogotá.

La conexión científica: el mismo choque, dos fracturas diferentes
Aquí viene lo interesante. No es la misma falla, pero sí el mismo motor.
En el norte de Venezuela, la placa del Caribe y la placa sudamericana interactúan a lo largo de un complejo límite de placas. La placa del Caribe se desplaza hacia el este y colisiona parcialmente con la placa sudamericana. Esa colisión oblicua forma una amplia zona de fallamiento complejo. Los terremotos del norte ocurrieron dentro de un triángulo formado por tres sistemas de fallas de rumbo: la falla de Boconó al sur, la falla Oca-Ancón al norte y la falla Bucaramanga-Santa Marta al oeste.
Venezuela rompe en horizontal: desgarre. La falla de Boconó ha causado movimientos sísmicos significativos en el pasado, como los de 1610 y 1894.
Colombia rompe en profundidad: subducción de la placa Nazca bajo Sudamérica + deformación del bloque Chocó-Panamá. El sismo del 10A fue intermedio-profundo (82-103 km). Por eso se sintió en tres países: a esa profundidad, la energía viaja como una campana, lejos pero atenuada.
¿Por qué uno dispara al otro? Transferencia de esfuerzos de Coulomb. El doblete de 7,2 y 7,5 de Yaracuy liberó siglos de tensión acumulada y redistribuyó el estrés hacia el oeste, cargando el bloque norandino. Cuando el sistema ya está al límite, un sismo profundo en Chocó encuentra la corteza más inestable.
¿Por qué tan seguidos? El norte andino está en fase activa
Los expertos hablan de cluster, no de casualidad:
- Doblete sísmico. Venezuela no tuvo uno, sino dos. El USGS primero lo catalogó como M7,1 preliminar y luego lo revisó a M7,5. Los dobletes son típicos de Boconó.
- Más de 1.000 réplicas. Tras el 24J las autoridades reportan más de mil réplicas. Cada réplica es un reajuste.
- Profundidad = alcance. El sismo colombiano fue profundo, por eso se percibió en al menos diez departamentos y hasta en Ecuador y Panamá. Es el mismo efecto que el terremoto del Eje Cafetero de 2024.
Previsiones para Sudamérica: Chile sigue en rojo
Para el resto del continente, el peligro no ha pasado. Sismología chilena mantiene la probabilidad en torno al 60% de un M8+ en la laguna de Atacama en 2026. Perú y Ecuador han activado su Plan Multisectorial 2026-2028 ante sismos.
En la zona Colombia-Venezuela, los modelos del SGC y Funvisis prevén al menos 6 meses de réplicas M4-5 en Yaracuy y un aumento de la sismicidad intermedia en el nido de Bucaramanga. No se espera otro M7,5 inmediato en el mismo punto, pero sí M6+ en el sistema Oca-Ancón y en el Piedemonte Llanero en los próximos 2 años.
¿Y España? La lección que nos deja el doblete

Ahora la parte que nos toca.
En España chocan África y Eurasia a 4-5 mm/año. No generamos M7,5 como Yaracuy, pero sí M6,5-7. Y eso, a 13 km de profundidad como en Venezuela, es devastador.
El IGN tiene tres focos:
Falla de Alhama de Murcia: la más activa de la península, responsable de Lorca 2011. Se espera un M6,0+ en ella.
Golfo de Cádiz: la falla Azores-Gibraltar. Aquí se generó el de Lisboa 1755. Potencial tsunami.
Granada: Cuenca con fallas normales activas y suelos blandos que amplifican.
La probabilidad de un terremoto muy fuerte en la península (intensidad ≥VII) en los próximos 50 años es del 74%, y del 52% en Canarias. España ha tenido al menos 7 terremotos >M6 desde 1900.
La lección de Catia La Mar y Pereira es clara: no es la magnitud lo que mata, es la profundidad superficial y la vulnerabilidad de los edificios. Venezuela colapsó porque el M7,5 fue a 13,2 km. Si eso pasara mañana en Murcia, el resultado sería similar.
El Caribe y el Pacífico nos han recordado que la tierra acumula energía en silencio. Y que cuando rompe, lo hace en cadena.














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